Otra mañana de locos en San Salvador de Jujuy. Una parte del puente de avenida Balbín, sobre el río Chijra, se hundió mientras un camión lo cruzaba y desató una escena de desesperación, bocinazos y largas filas de vehículos. El conductor quedó atrapado sobre la estructura dañada y, por fortuna, no hubo heridos. Pero el susto fue enorme y volvió a encender todas las alarmas.
El derrumbe parcial convirtió uno de los accesos más transitados de la capital en un verdadero caos. Conductores varados, desvíos improvisados y un tránsito completamente colapsado marcaron una jornada de bronca para miles de jujeños que, una vez más, terminaron pagando las consecuencias de los problemas en la infraestructura urbana.
El episodio reavivó las críticas de vecinos y sectores de la oposición hacia la gestión del intendente Raúl «Chuli» Jorge. En redes sociales no tardaron en multiplicarse los cuestionamientos por el estado de las calles, puentes y obras públicas, mientras muchos se preguntaban cómo una estructura clave pudo ceder de esa manera y si se realizan los controles y el mantenimiento necesarios.
Mientras las autoridades trabajan para evaluar los daños y determinar las causas del hundimiento, la pregunta que quedó flotando entre los jujeños es la misma de siempre: ¿cuántos episodios más como este tendrán que ocurrir para que la infraestructura deje de ser noticia por sus fallas y pase a ser noticia por las soluciones?
