La decisión del municipio genera dudas sobre el manejo de fondos públicos.
La empresa Santa Ana se hace cargo de líneas críticas, mientras la polémica por Unión Bus persiste.
El transporte en la capital jujeña se convierte en un nuevo campo de batalla. La empresa Santa Ana ha comenzado a operar las frecuencias de Unión Bus, una movida que no deja de suscitar críticas.
La controversia se intensifica tras la polémica licitación del servicio urbano, donde los reclamos de los trabajadores de Unión Bus se suman al clima de desconfianza.
El acuerdo con Santa Ana parece más un acomodo político que una solución real para los usuarios. ¿Quiénes se benefician realmente de este cambio?
Mientras el municipio asegura que se busca mejorar la calidad del servicio, muchos se preguntan si hay intereses ocultos detrás de esta decisión.
El tema dejó expuesto el juego de favores que sigue operando en la gestión pública, dejando a los ciudadanos en un rincón.
