La situación de emergencia eléctrica en Jujuy ha dejado a miles de familias a la deriva, y la empresa EJESA no escapa a la ira de los vecinos. Tras enfrentar 2.500 incidentes, el malestar se ha instalado en la comunidad, que se siente abandonada.
Vaccaro, el gerente de la empresa, intenta justificar lo injustificable, asegurando que los daños fueron provocados por factores externos. Pero, ¿por qué siempre hay un árbol, una chapa o un elemento de la vía pública que impacta sobre su infraestructura? La paciencia se agota.
Los reclamos de la gente son contundentes. Muchos permanecieron horas, e incluso días, sin suministro eléctrico, lo que generó una oleada de bronca y desesperación. La importancia de la energía en los hogares no es un detalle menor, y Vaccaro lo sabe, pero su reconocimiento parece llegar tarde.
Con más de 160 operarios y ayuda de otras provincias, la empresa se aferra a su ‘plan de contingencia’. Sin embargo, la magnitud del último temporal dejó al descubierto que los protocolos vigentes eran insuficientes. ¿Cuándo se darán cuenta de que los tiempos han cambiado y que la gente necesita reales?
Las promesas de reforzar el plan de contingencia suenan vacías ante un pueblo cansado. Después de 30 años sin ver una crisis de esta magnitud, la ciudadanía espera acciones concretas, no más palabras.
