Otra jornada de cortes, otra lluvia de bronca. Más de 7.000 usuarios volvieron a quedarse sin luz y las redes sociales se llenaron de reclamos. Para muchos vecinos, ya no sorprende el apagón: lo que sorprende es que siga pasando cada vez que hay un temporal un poco más fuerte.
Desde EJESA aseguraron que trabajaron con 29 cuadrillas para restablecer el servicio. Sin embargo, entre los usuarios se repite la misma sensación: el problema no es cuántas cuadrillas salen después del corte, sino por qué el sistema sigue fallando y dejando a miles de familias sin energía.
Las críticas también apuntaron a la SUSEPU, el organismo que debe controlar a la distribuidora. En medio del enojo, muchos vecinos se preguntan quién defiende a los usuarios cuando el servicio no responde. Porque los controles deberían notarse antes del apagón, no recién cuando toda la provincia está protestando.
En la calle la conclusión parece ser una sola: cuando llega la factura no hay excusas, pero cuando se corta la luz siempre aparece una explicación distinta. Y mientras empresa y organismo de control dan sus versiones, los jujeños siguen esperando un servicio que funcione como corresponde y deje de convertir cada temporal en un nuevo dolor de cabeza.