Lo que pasó en Ciudad de Nieva hizo explotar de bronca a los vecinos. Durante la madrugada del domingo, un grupo de inadaptados destrozó la biblioteca comunitaria de la Plaza de los Leones y tiró decenas de libros a la fuente, dejando un desastre que indignó a todo el barrio.
La peor parte la vivieron los propios vecinos, que al llegar encontraron los libros flotando en el agua y corrieron a rescatar los ejemplares que todavía podían salvarse. Muchos quedaron arruinados por completo y otros apenas pudieron recuperarse.
La indignación también apunta a la falta de seguridad. Hace apenas unas semanas ya habían roto los vidrios de la biblioteca y el lugar nunca fue reparado. El resultado fue el de siempre: un espacio abandonado, regalado para que los vándalos volvieran a atacar sin miedo a ser vistos ni detenidos.
Ahora las preguntas sobran y las respuestas faltan. ¿Dónde estaban los controles? ¿Quién cuida los espacios públicos? Mientras los responsables siguen desaparecidos, los vecinos exigen que dejen de mirar para otro lado y que la biblioteca vuelva a ser un lugar para leer, y no el escenario de otro hecho de vandalismo.