Otra vez un colectivo en el centro de la polémica. Esta vez ocurrió en Fraile Pintado, donde un nene de apenas 6 años terminó lesionado luego de que el conductor realizara una brusca maniobra que lo hizo caer dentro de la unidad. Lo que debía ser un viaje común terminó con un menor golpeado y una familia atravesando un momento de angustia.
Según la denuncia, la familia todavía estaba descendiendo cuando el conductor decidió seguir viaje. Al advertir que aún había personas bajando, metió un frenazo tan brusco que el pequeño se cayó y terminó golpeándose violentamente la cara contra el suelo. Una maniobra torpe, peligrosa y completamente evitable.
El golpe fue lo suficientemente fuerte como para que el menor terminara con lesiones en el rostro y necesitara asistencia médica. Pero lo que realmente hizo estallar la bronca fue lo que ocurrió después, porque el chofer observó la escena, no le dio importancia y siguió el viaje. Total, el que se llevó el golpe fue un nene de 6 años y no él.
Si un chofer puede arrancar mientras todavía bajan pasajeros, provocar la caída de un nene y seguir el recorrido como si nada, la pregunta es simple:
¿ESPERAN QUE HAYA UN MUERTO PARA EMEPZAR A TOMARSE EN SERIO LA SEGURIDAD DE LOS PASAJEROS?
