Los residentes del barrio Pozo de las Avispas no pueden esperar más por una solución que nunca llega. El reclamo de Gustavo Blanco es claro: la ciclovía que conecta a Monterrico y Perico se ha vuelto un foco de inseguridad por la ausencia de mantenimiento y luz.
El panorama no es alentador. Sin delimitación clara de responsabilidades entre municipios, la situación permite que el abandono prevalezca. Los vecinos se ven obligados a asumir tareas de limpieza, mientras las autoridades parecen ignorar el problema.
La inseguridad ha golpeado ya en varias ocasiones, con intentos de robo y peligros para los más vulnerables. La falta de iluminación y la vegetación descontrolada tornan la ciclovía en un verdadero laberinto de riesgos.
El tema deja expuesto el desprecio de los funcionarios hacia la comunidad. Mientras la gente se organiza para reclamar, el municipio sigue ausente, como si la realidad de los ciudadanos no les importara en lo más mínimo.
