Bullying, amenazas, peleas dentro y fuera de las aulas, padres desesperados y docentes agotados. Ese es el panorama que se repite en distintos puntos de Jujuy mientras la violencia escolar avanza.
Las escuelas vienen pidiendo hace tiempo más profesionales, más contención y más herramientas para intervenir antes de que los conflictos exploten. Pero parece que la ministra de educación, Daniela Teseira está de vacaciones porque los reclamos se acumulan y las soluciones siguen sin aparecer.
Lo más preocupante es que ya nadie parece sorprenderse. La violencia se volvió parte del día a día y eso habla de un fracaso que no puede seguir ocultandose con comunicados de «acompañamiento» truchos.
Porque cuando los docentes tienen que hacer de psicólogos, mediadores y hasta de guardias de seguridad, queda claro que alguien no está haciendo su trabajo. Y no son precisamente los que están frente al pizarrón.
