La inseguridad ya no es noticia nueva, es parte de la rutina. En Alto Comedero, los vecinos sienten que viven en riesgo mientras los motochorros andan sueltos, sin miedo a nada y sin que nadie los detenga.
Una nena fue victima en la vereda de su propio hogar, es un hecho que vuelve a dejar en evidencia lo mismo de siempre: cero control y mucha improvisación.
Mientras que de arte de Gobierno dicen que la seguridad mejora, en los barrios la realidad es otra: cada vez más robos, más violencia y menos presencia de seguridad donde realmente importa.
Y así estamos, los vecinos encerrados, los chorros sueltos, y una sensación que ya no se aguanta más.
